Reseña histórica del jardín Principal de Irapuato

Por: Franco Damián Segoviano Chávez

Investigador en el Archivo Histórico Municipal de Irapuato.

 

José Guadalupe Romero describía así a Irapuato en 1860: “el Congreso del Estado elevó la congregación al rango de villa el año de 1833. Tiene además ayuntamiento, juez letrado, ochenta y siete calles, tres plazuelas, plaza de gallos, gran número de tiendas de comercio y algunas fábricas de paños y pañetes.”[1] En este año todavía no existía el jardín Hidalgo, o como se le suele llamar, el jardín Principal. Pero en poco más de una década, en el lugar que ocupaba una de las tres plazuelas mencionadas por Romero, la que estaba entre el Colegio de la Enseñanza y el atrio del templo del convento de San Francisco de Asís, se construiría el jardín Principal.  La referencia más antigua sobre el Jardín Principal es del 13 de enero de 1874 y la encontramos en uno de los libros del escribano público de la nación Bonifacio Palomino: “Venta de casa. Don Miguel Orozco, como apoderado de doña Francisca Rodríguez Gallaga quien es vecina de Pénjamo, vendió a doña Margarita Marín Morales una casa ubicada frente al jardín Hidalgo de la villa de Irapuato.” [2]

 



[1] Romero, José Guadalupe, Noticias para formar la historia y la estadística del Obispado de Michoacán, (Estado de Guanajuato), (Guanajuato, Gobierno del Estado de Guanajuato, 1992): 77.

[2] Archivo Histórico Municipal de Irapuato/Fondo Protocolos Notariales/Volumen 119/Expediente 8/1874

 La construcción del jardín Principal resulta ser un símbolo de la época de paz y progreso que vivió Irapuato entre 1870 y 1910. Se vivía en ese entonces un momento de bonanza económica y una etapa de modernización. Atrás habían quedado las difíciles épocas de la guerra de Independencia, las guerras civiles y las intervenciones extranjeras. Irapuato se lucía con la construcción de nuevos edificios y la creación de empresas e industrias. Además el ferrocarril comunicaba a Irapuato con la Ciudad de México, Guadalajara y la frontera norte, convirtiéndolo en un punto estratégico para el comercio. El escritor irapuatense Genaro Acosta escribió sus Notas tradicionales de Irapuato en 1909; este es un libro lleno de nostalgia pero también lleno de optimismo hacia el futuro. En un pasaje de estas Notas tradicionales hace una rememoración del progreso que había vivido Irapuato desde la Restauración de la República hasta la primera década del siglo XX:

 

En 1888 recibió el título de ciudad; el primer Ferrocarril urbano en 1875; la Agencia de Carruages y Maquinaria hoy de Mr. Fox fue establecida por el apreciable Samuel Jons en 1896; la Carrocería de Rivera Nieto y la Fundición de Del Moral Barquín y Furber fueron establecidas por el mismo Samuel Jons; el hermoso Mercado construido donde se llamaba plaza de armas, fue iniciado y llevado a término por el Sr. Melchor Ayala. El bello edificio que sirve de oficinas a la Sucursal del Banco de Guanajuato fue dirigido por el Sr. Ingeniero D. Manuel Velazco; el hermoso Jardín que adorna el centro entre el gran edificio que llamaré Palacio Municipal, calle Juárez y templos de San Francisco y Tercera Orden pertenece a la octava década del pasado siglo y su dirección pertenece al Licenciado Don Joaquín Alcántara. [1]

 

El Jardín Principal de Irapuato fue convirtiéndose en el centro de la vida pública de esta recién nombrada ciudad. Alrededor de su quiosco porfiriano la población de Irapuato se reunía para las celebraciones populares, los festejos por el Centenario de la Independencia, se escuchaba música, se veían los desfiles de los militares y se presenciaban los actos cívicos de las autoridades civiles en la escalinata del Palacio Municipal, edificio neoclásico que había sido el Colegio de la Enseñanza. Por fin esta población contaba con un espacio de convivencia donde se podía reunir gente de todos los estratos sociales. Pero debajo de este aparente progreso se escondía la desigualdad y el injusto reparto de los beneficios del progreso porfiriano. Un año después de que Genaro Acosta escribiera sus Notas tradicionales, testimonio del auge irapuatense, estalló la Revolución Mexicana. Alzamientos, pronunciamientos, escaramuzas, ejércitos de uno y otro bando cruzando por la ciudad. Irapuato volvía a padecer lo que parecía había quedado en el pasado.

 

Habiéndose calmado un poco las aguas de la revolución, Álvaro Obregón, siendo ya presidente de México, visitó Irapuato y pasando por el Jardín Principal notó la carencia de un reloj público. Ante esto ordenó que se le dotara a la ciudad de Irapuato de una torre de reloj para adorno del jardín Principal. Esto fue en 1922 pero no se colocó hasta el año de 1927.[2] La torre del reloj sobrevivió hasta los años sesenta, cuando fue derruida y el reloj cambiado a la torre del templo de la Tercera Orden. En los años ochenta el arquitecto Javier Martín Ruíz construyó una réplica de la original torre del reloj, que es la que se puede ver actualmente.

 

En el año de 1937, durante la administración del presidente municipal Florentino Oliva, se mandó hacer una remodelación total del jardín Principal. [3] En el año de 1953, nuevamente bajo otra administración municipal del mismo Oliva, se construyó un monumento a la madre, el cual fue ubicado en la esquina del jardín Principal que daba a la calle Ramón Corona. Este monumento fue inaugurado el día 10 de mayo para promover la festividad del día de las madres.[4] Sin embargo fue efímera la existencia de este monumento. El gobernador del estado Juan José Torres Landa, aplicó entre los años 1964 y 1966 el llamado Plan Guanajuato. La finalidad de este plan era la modernización de todo el estado. Para Irapuato esto significó la demolición de cualquier inmueble que “obstruyera” el progreso de la ciudad. Se demolieron los atrios de los templos; se demolió el mercado Aquiles Serdán, obra del ingeniero francés Ernesto Brunel; se demolieron decenas de casas para la construcción de la avenida Revolución y, también, debido al Plan Guanajuato, el jardín Principal perdió el monumento a la madre, su torre del reloj y el quiosco porfiriano que era el punto central de convivencia de los irapuatenses.

 

A partir de entonces, el jardín Principal ha ido cambiando con cada  modernización. Los irapuatenses se siguen aferrando a sus lugares públicos, sus lugares de convivencia y descanso. En los años setenta se construyó otro quiosco tratando de reemplazar al perdido durante el Plan Guanajuato. Este fue sustituido por otro en el año 2003, otra obra del arquitecto Javier Martín Ruíz, que al igual que su torre del reloj, pretendía devolver a los irapuatenses lo que se le había quitado. Este quiosco tampoco sobrevivió a la remodelación del año pasado (2018). Ahora hay una moderna fuente con luces led y el irapuatense puede sentarse alrededor de ella y conectarse a internet mediante una red gratuita de wifi. Poco a poco la población de Irapuato se adapta al nuevo aspecto de su jardín, poco a poco hace suyo nuevamente este espacio. La gente se toma fotografías y selfies junto a la nueva fuente, se sienta en las nuevas bancas y charlan, los ancianos sobre sus recuerdos y los jóvenes sobre sus planes futuros. Así, tras casi siglo y medio de su construcción, el jardín Principal sigue cumpliendo con la función de ser el centro de convivencia de la sociedad de Irapuato, una sociedad cambiante como él mismo.

 

Para saber más:

·   Acosta, Genaro. Colección de notas tradicionales y acontecimientos que tuvieron lugar de principios del siglo XIX a la fecha en la ciudad de Irapuato, Irapuato: Imprenta de J. Inés Valtierra, 1909.

·   Archivo Histórico Municipal de Irapuato

·   Magaña, J. Jesús Félix. Efemérides Irapuatenses, Irapuato: Archivo Histórico Municipal de Irapuato, 1978.

Romero, José Guadalupe. Noticias para formar la historia y la estadística del Obispado de Michoacán, (Estado de Guanajuato), Guanajuato: Gobierno del Estado de Guanajuato, 1992.


[1] Acosta, Genaro, Colección de notas tradicionales y acontecimientos que tuvieron lugar de principios del siglo XIX a la fecha en la ciudad de Irapuato, (Irapuato, Imprenta de J. Inés Valtierra, 1909): 170 y 171.

[2] Magaña, J. Jesús Félix, Efemérides Irapuatenses, (Irapuato: Archivo Histórico Municipal de Irapuato, 1978): 91.

[3] J. Jesús Félix Magaña, Efemérides Irapuatenses, 96.

[4] J. Jesús Félix Magaña, Efemérides Irapuatenses,  107.

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