Momias en Ganajuato

Por: Rafael Soldara Luna

Museo de Celaya, Historia Regional

El significado de ser momia

La palabra momia proviene del árabe: mummiya, que significa betún. Aunque también, existe el término persa mumiai, que significa cera o asfalto.

“En la obra De materia médica, el médico y naturalista griego Pedanio Dioscórides (40-90 d.C.) afirmaba que la sustancia llamada momia se encontraba en la región de Apollonia-Apolloniade Palestina- donde era arrastrada por los ríos. Este dato fue corroborado por el célebre médico árabe Ibn El-Beitar, quien además la equiparaba al betún de Judea, sustancia localizada en algunos ríos que se endurecía al contacto con el agua formando masas compactas en las orillas.

Dicho ‘betún de Judea’ o asfalto, que procedía del Lago Asfaltites, (nombre antiguo del Mar Muerto) era muy buscado y valorado por los antiguos egipcios. Se trata de una sustancia resinosa, que procede del petróleo, misma que se caracteriza por un color pardo negruzco,con aspecto de masa compacta y quebradiza que desaparece al ser calentada, acción que la ablanda y permite que ésta desprenda un intenso olor a brea o alquitrán. El betún era utilizado ampliamente por los egipcios en los procesos de embalsamamiento de sus difuntos, por lo que la denominación mumiaterminó por aplicarse también a los cuerpos embalsamados, y por ende, a todos los cuerpos que habían permanecido incorruptos; aunque no hubiera mediado ninguna intencionalidad o técnica artificial en ese resultado”.[1]

La momificación de cuerpos orgánicos, tanto humanos como de animales, se materializa a través de un complejo proceso condicionado por factores bioquímicos, geofísicos, y climatológicos, [2] donde la humedad y la temperatura son fundamentales para determinar el estado de conservación de un cadáver. Existe la momificación natural, artificial y natural inducida; en las últimas dos, se requiere la intervención humana, aun que en cualquiera de los casos no ha dejado de asombrar el poder de la misma naturaleza.

 



[1]Sentinella, David E. El enigma de las momias. Claves del arte de la momificación en las antiguas civilizaciones,, 2007, pp. 23-24.

[2] Macías López, Felipe. La momificación. Material teórico para capacitación. Guanajuato, Gto., 4 de mayo de 2012. 

La momificación artificial

La momificación de cuerpos humanos tuvo una significación especial para las antiguas civilizaciones, íntimamente vinculada con sus creencias religiosas y su interpretación del mundo. En especial, debido a la creencia compartida sobre la existencia de un mundo después de la muerte, para el cual es preciso prepararse en vida y después de la muerte. Por ello,la momificación implicó importantes aspectos culturales de relevancia religiosa, política y social en la historia de la humanidad.

Es posible conocer esta práctica cultural a través de los antiguos pueblos, como el egipcio, griego, chino, y en algunos casos de Europa y América; los cuales conocemos con el nombre de momificación artificial o natural inducida,mediante diversas técnicas como: evisceración, embalsamamiento, plastinación, criogenización o desecación inducida, etc.[1] En este grupo encontramos algunos restos humanos clasificados como reliquias(o cuerpos incorruptos) por la Iglesia Católica.

Actualmente en México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, reconoce a las momias con un valor antropológico cuando tienen una considerable antigüedad y/o están vinculadas a un contexto cultural que reviste información relevante del pasado. Por otro lado, también existen momias que se han encontrado con frecuencia en los cementerios o panteones que surgieron a mediados del siglo XIX y que describiremos a continuación.

 



[1]Macías López, Ibid.


La momificación natural

Se denomina momificación natural a un fenómeno o proceso que ocurre en todo el mundo de manera espontánea o accidental y que está determinado por los factores del medio ambiente como la desecación, efectos químicos, anaerobiosis, quelación, congelación, etc. [1] Generalmente, ocurre en ambientes extremos donde el aire y el calor lo hacen propicio, debido a que impiden el desarrollo de la flora y fauna cadavérica.

El especialista, Lic. Felipe Macías López, nos explica: “La momificación natural comienza por las partes expuestas del cuerpo, tales como la cara, manos y pies, extendiéndose luego sucesivamente al resto del cadáver, incluso en órganos internos. Conforme van desecándose las partes, se observa cómo se encogen y asumen una coloración parda (la cual muestra todas las transmisiones, desde los tonos claros, hasta el negro, lo que depende de que los tejidos estén anémicos o congestionados). Por la contracción de la piel, algunas de las células adiposas del tejido subcutáneo estallan y la grasa líquida es forzada en el tejido dérmico, que se hace más o menos translúcido. El globo ocular pierde su turgencia y, por lo tanto, su forma redondeada, haciéndose flácido. Los órganos internos se hacen duros, se encogen de tamaño y toman igualmente una coloración parda,de oscura a negra.El cuerpo entero disminuye de volumen, pierde peso; se hace tieso y quebradizo. Si el cadáver momificado no está protegido, se va desmoronando gradualmente en polvo por efecto de la erosión ambiental; no obstante, si se encuentra resguardado, puede preservarse por muchos años.

La momificación natural se da en los siguientes ambientes: a) en la arena caliente de los desiertos; b) en ciertos subterráneos, criptas o grutas naturales y c) en algunos cementerios ordinarios.

La momificación demora en constituirse desde quince días a tres o cuatro meses. Según otros autores, se presenta a partir del sexto mes postmortem y comienza en las partes expuestas donde haya poca agua y grasa, como los pabellones auriculares, nariz y dedos. Se caracteriza por un desecado progresivo de la piel, la cual se adosa al esqueleto.El cadáver toma un color obscuro, la piel se torna dura y correosa; es preciso aclarar que la momificación puede ser total o parcial.

La totalidad del período de momificación es de 1 a 12 meses; esto depende de las condiciones ambientales y del volumen corporal. El período más corto descrito para un adulto ha sido de 17 días. Este fenómeno se observa con mayor frecuencia en los recién nacidos, las mujeres, los sujetos delgados y en aquellos fallecidos por causas de muerte específicas, como los cuadros diarreicos agudos con deshidratación severa. La temperatura promedio requerida es de 35 grados y en un clima seco.

La momificación en los climas no desérticos es más frecuente en lactantes y recién nacidos, quienes al encontrarse en la cavidad uterina, se consideran esterilizados; debido a que no han sido invadidos por bacterias en el aparato digestivo, lo que hace más intenso el proceso de deshidratación cadavérica.Los adultos se pueden momificar si se dejan en lugares fríos y secos, especialmente donde hay corriente de aire. Muchos se han encontrado en lugares donde se almacena heno en graneros, siendo exigencia que la topografía del suelo debe resguardarlo, ya sea la oquedad de la roca, el socavón de la tierra o el fondo de las pendientes de las dunas.

Algunos factores tienen un efecto favorecedor para la momificación. Se citan al respecto: Las grandes hemorragias, las diarreas profusas con un acusado grado de deshidratación premoral, los tratamientos intensos y prolongados con antibióticos, algunos casos de intoxicación por arsénico, el cianhídrico, etc.

Desde el punto de vista morfológico, los rasgos principales de los cadáveres momificados son los siguientes:

·  El tejido momificado es seco y de color pardo. Los tejidos se deshidratan, la piel se hace rígida y se adhiere a la cara como una máscara.La consistencia que adquiere la piel toma aspecto de cuero curtido, resonando a la percusión.Los roedores, las mariposas (especialmente la Mariposa Parda Doméstica en climas templados) y los escarabajos pueden destruir parcialmente el tejido momificado en determinado tiempo.

·  La enorme pérdida de peso(ya que llega a perder hasta 70 % de su peso original).

·  La conservación de las partes internas no es tan completa, variando mucho de caso en caso y según la víscera de que se trate.

·  La posición más común de los cuerpos es:Extendida, esta posición es la misma en la que se dejó el cuerpo en el interior del ataúd y que el mismo proceso de putrefacción no modificó. La rigidez cadavérica se presenta solamente en el estiramiento de los dedos de los pies, la contracción de los dedos de las manos y la boca abierta. Genuflexa y/o fetal, esta posición podría ser debido a varios factores, uno de ellos es la posición en la que se encontraba la persona a la hora de la muerte, rigidez cadavérica que mantuvo; la otra puede ser por los efectos de la putrefacción y los cambios químicos que se realizan en el cuerpo, debido a que éste crece tres veces su volumen y puede haber cambios de posición. Además, cabe mencionar la rotura de ligamentos y músculos o inclusive de la piel, para la expulsión de gases y líquidos corporales. Semiextendida, esta posición podría ser similar a la explicación anterior, solo que el efecto ocurre en las extremidades inferiores o la cabeza, mismas que podrían presentar una posición curva con relación al tronco dando una imagen de encogimiento”.[2]

Los cuerpos momificados han atraído la expectación porque pueden llegar a conservar sus piezas dentales completas, cabello, uñas, huellas dactilares, vello corporal, arrugas, lunares o tatuajes, etc. Situación que ha permitido a la medicina forense la rehidratación de momias, procesos que han servido para identificar cadáveres localizados en sitios desérticos o donde prevalece el hielo.

 



[1] Macías López, Ibid.

[2] Macías López, Ibid.


Momias en Guanajuato

 

En el estado son dos los lugares principales en donde se han presentado mayores casos de momificación natural, las ciudades de Guanajuato y Celaya. En ambos se han creado espacios de exhibición que han respondido a las siguientes características:

La disposición de los cuerpos en la ciudad de Guanajuato, formó parte de la distribución de restos en las áreas del osario del cementerio de Santa Paula, una vez que eran removidos al vencerse sus derechos de vigencia. El interés comunitario por conocerlos propició su protección y la creación de un área de exhibición que se ha transformado y modernizado con el trascurso de los años. Actualmente,se cuenta con más de 100 cuerpos que datan desde el año de 1865, conservando su identidad y causa de muerte en algunos casos.

En el caso de Celaya, los cuerpos momificados fueron encontrados en el Panteón Municipal Norte (inaugurado el 15 de noviembre de 1890) y fueron exhibidos por primera vez el 16 de octubre de 1977 mediante la apertura de una sala que, posteriormente, se amplió a dos habitaciones. Al igual que en la ciudad de Guanajuato, los cuerpos fueron exhumados una vez que pasó su derecho de estancia y no fueron reclamados.La exhibición se conforma por 23 cuerpos humanos (13 mujeres, 7 hombres, 1 niña, 2 niños y 1 pequeño animal). Éstos datan de la segunda parte del siglo XX, y no se ha conservado información sobre su identidad o causa de muerte. El espacio de exposición ha tenido al menos dos remodelaciones que fueron abiertas al público el 9 de mayo de 2003 y el 18 de julio de 2014.

 

En ambos casos pueden apreciarse usos y costumbres de otras épocas que han llegado a perdurar hasta nuestros días, como los niños vestidos de “angelitos” con ropa alusiva a devociones religiosas (católicas), también los estratos sociales por las características de su vestimenta e incluso los ornamentos personales como coronas, anillos, collares, escapularios, pañoletas y otros accesorios. Cuentan además con un equipo capacitado para el cuidado de los restos áridos, como también se les denomina a los cuerpos momificados y que requieren de atención especializada para evitar su degradación o destrucción. Por ello se atienden tareas de conservación para cuidar su iluminación, humedad y temperatura; además de las condiciones generales, como los contenidos museológicos que permiten conocer y comprender el proceso científico de la momificación y los aspectos culturales en torno a la muerte.

Recordar es volver a vivir…

Narración sobre el descubrimiento de las momias de Celaya, por la Sra. María Dolores Vallejo Juárez, 2014.

 

“[…] Empezaron la primera semana del año exhumando a los que estaban enterrados en el piso.Fue tan grande la sorpresa de mi padre (Salvador Vallejo González, conocido como “El Güero Vallejo”) y de sus trabajadores, al darse cuenta de que el primer cadáver que estaban exhumando se había momificado. Jorge y Carlos, ambos trabajadores del Panteón Municipal, voltearon a mi papá y le comentaron: “¿Jefe, está usted viendo esta momia?”, y mi papá contestó: “Sí muchachos, está momificado. ¿Cuántos estarán así como ese?” -preguntó mi papá-; después les dijo: “por el día de hoy exhumen dos más”.

No salía de la sorpresa cuando exclamó Carlos: “¡Jefe, hay otro y es una mujer!” y volvieron a exhumar la tercera tumba, y no salían de la grande sorpresa, que la tercera también estaba momificada. Las llevaron al cuarto más grande porque era el más frío. Tenían que conservarlas, todavía los tres sorprendidos comentaban: “Tres exhumaciones y los tres salieron momificados”.

El primero que sacaron era un señor alto y completamente conservado, mi papá exclamó: “Parece King Kong”.La segunda era “La Güera”, mi padre le puso así porque tenía su cabello muy rubio, no mal vestida en ese tiempo; sus ropas estaban intactas, como si no pasara el tiempo.Salió la tercera, la que murió de parto; cuando la sacaron no pudo olvidar la expresión de su rostro, que conmovía según platicaba mi papá, y decía que su bebé se había salvado.Siguió “El Maestro”; mi papá nos comentó que lo conoció en vida, que seguido lo visitaba allí en la oficina del panteón y le comentaba: “Güero, ya falta poco, ya tengo mi lugarcito”, y todas las tardes fue lo mismo por un tiempo, hasta que no volvió.

Ese día mi padre llamó a casa y nos dijo: “Vengan pronto al panteón”. Llegamos tan rápido como pudimos y grande fue nuestra sorpresa al ver lo que habían encontrado. Cuando vimos las momias, mi hermana Paty y yo exclamamos: “Es una maravilla lo que hace la naturaleza”; presurosa pregunté a mi papá que si las mandaría a Guanajuato o si las iba a poner en un museo, a lo cual me contestó: “Son muy pocas, me gustaría que se quedaran aquí, pues esta es su tierra; voy a tratar de conservarlas, están en buen estado”

El resto de la semana siguieron sacando más cadáveres, pero ahora lo hicieron de los murales y del piso. Fueron 15 en total; del mural salió el niño de 6 meses. Traía un trajecito azul, era de familia muy humilde y cuando dormía en medio de sus papás, lo apachurraron y lo asfixiaron. También sacaron a un niño de ocho años, sus padres no tuvieron dinero para comprarle sus medicamentos y se les murió, era de un rancho cercano a Celaya. Le tocó el turno a “Mariquita”, una viejecita que la primera vez que la pusieron en la vitrina donde las acomodaron, no tenía vidrio y una señoras se acercaron a verlas y dijeron que era su abuelita y se la llevaron, le fueron a avisar a mi papá que una señora se llevaba una momia y las alcanzaron cuando ya llegaban a la vía del ferrocarril. Otra anciana que también sacaron, era una mujer muy sola porque fue huérfana desde niña. 

Entre todos los cadáveres que sacaron había una mujer que se encontraba boca abajo, mi papá nos platicaba que cuando exhumaba cadáveres de quinquenio, muchas cajas salían arañadas y había sangre en la tapa. Muchas de las momias que se descubrieron tuvieron vidas que pasaron desapercibidas, que fueron muy tristes, llenas de pobreza y soledad; creo que aunque sean cadáveres merecen respeto”.

 

Para saber más:

·   GONZÁLEZ CRUSSÍ, Francisco. Remedios de antaño, Fondo de Cultura Económica, México.

·   Guidotti, María Cristina y Valeria Cortese. Atlas ilustrado del antiguo Egipto. Edit. Susaeta, España, 2002.

·   Hawass, Zahi. Tesoros de las pirámides. Ediciones Librería Universitaria de Barcelona, España, 2003.

·   Macías López, Felipe. La momificación. Material teórico para capacitación. Guanajuato, Gto., 4 de mayo de 2012.

·   Manseau, Peter. Huesos y restos prodigiosos. El intrigante mundo de las reliquias, Edit. Océano, México, 2009.

·   Putnam, James. Guías visuales: MOMIAS, Edit. Cordillera - Televisa, México, 2005.

·   Romano Pacheco, Arturo y María Teresa Jáen Esquivel. Análisis antropofísico de cuatro personajes de México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, colección Antropología Física, México, 2012.

·   Schulz, Regine y MatthiasSeidel. Egipto. El mundo de los faraones. Edit. H. F. ullmann, Alemania, 2012. 

·   Sentinella, David E. El enigma de las momias. Claves del arte de la momificación en las antiguas civilizaciones, Edit. Nowtilus, España, 2007. 


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